Coco
clásicoCoco rallado y yaca son el estándar de Kerala; la grasa retiene esos ésteres tan ruidosos.
Madura huele a chicle de frutas; verde se deshilacha como cerdo y miente sobre ser carne.
Coco rallado y yaca son el estándar de Kerala; la grasa retiene esos ésteres tan ruidosos.
Caña sin refinar y fruta madura cocidas por horas hasta que ninguna es reconocible.
El eucaliptol es lo único lo bastante filoso para atravesar tanto éster a chicle.
El amargor terroso le da a la fruta verde rallada el piso salado que finge tener.
La grasa láctea y tostada lleva los ésteres y evita que el almidón sepa a papel mojado.
El humo y el rojo dulce hacen el trabajo que se suponía haría el cerdo ausente.
Frita primero en aceite caliente; la resina de pineno de la hoja es lo que evita que el plato sepa a fruta.
Reventada en aceite, los isotiocianatos cortan el dulzor más rápido que el ácido en un curry seco.
La piperina le da a la pulpa verde rallada una mordida que la textura sola no puede aportar.
Mismo acetato de isoamilo. Maduros, están tan cerca que la gente confunde el olor.
El fermento vuelve la fruta verde genuinamente salada sin ninguna carne en la olla.
Los ésteres de la corteza madura y los de la yaca se superponen; ambos huelen a fruta que empieza a fallar.