Manzana
clásicoEl ácido málico sostiene el rojo de la antocianina y la pectina espesa el braseado.
Necesita ácido o se pone azul. El vinagre es tanto colorante como condimento.
El ácido málico sostiene el rojo de la antocianina y la pectina espesa el braseado.
Sin ácido el pigmento se vuelve gris azulado. Es un paso de química, no de sabor.
Grasa de ave derretida y repollo agridulce; el ácido apunta directo a la grasa.
El eugenol es lo bastante intenso para sobrevivir dos horas y enmascarar el azufre que se desarrolla.
Resina de pino contra el dulzor tánico. Es lo que evita que el braseado se vuelva mermelada.
Misma lógica que el ganso pero más magro, así que el repollo necesita menos azúcar en la olla.
El humo sienta bien sobre el amargor de los glucosinolatos; empieza el braseado en la grasa.
Guisado con vinagre y manzana; la baya es la única calidez en la olla.
La fruta roja ácida aporta el ácido y el azúcar en una sola adición, tarde en la olla.
El cinamaldehído hace que el braseado se lea más dulce sin agregar más azúcar.
El repollo agridulce braseado hace el trabajo del ácido con el azúcar ya puesto.
Tanino sobre tanino; el azúcar fija el braseado y evita que el vinagre grite.
Ambos llevan tioles sulfurosos y afrutados. La nota de casis ya está en el repollo.
El amargor de los glucosinolatos bajo el tanino del cacao. Un cuadrito en la olla se lee como profundidad.