Bacon
clásicoEnvuelto y asado: la grasa baña un pescado que no tiene ninguna.
Un pescado cuyo problema de textura juega a su favor: se comporta como lomo de cerdo, cocínalo como tal.
Envuelto y asado: la grasa baña un pescado que no tiene ninguna.
Tanto en la bourride como en la zarzuela. La cola parece hecha para este guiso.
La carne densa aguanta todo el ajo que reciba y nunca se vuelve amarga.
La carne blanca y firme sostiene una salsa pesada que aplanaría cualquier pescado más escamoso.
Se asa más de lo que se escalfa, así que pide aceite y no mantequilla.
Se trata como un asado y se sazona como un asado. Resina, no hierbas.
El ácido evita que un pescado carnoso se sienta pesado en un guiso.
Reducido a fondo, la cola suelta gelatina que espesa la salsa.
El aliáceo dulce se derrite en el guiso y evita que sepa plano.
La grasa de pimentón es el marmoleado que le falta al pescado.
Tierra y legumbre bajo un pescado que come como carne. Invierno, no verano.
Su densidad retiene la especia, así la salsa se adhiere en vez de resbalar.
Lógica de matelote: suficiente estructura para aguantar una reducción de vino tinto.
Se asa como un lomo, así que recibe las mismas láminas que un lomo.
Una cucharada en el guiso: amargor y cuerpo, el mole aplicado al pescado.