Ejote
clásicoFríelos hasta que la piel se arrugue, luego dales el chile fermentado.
Pasta de frijol y chile de Pixian, añejada en barro durante años. Fríela en aceite primero o perdiste tu dinero.
Fríelos hasta que la piel se arrugue, luego dales el chile fermentado.
Lo adormecedor corre por un nervio distinto al del ardor. Dos calores, sin choque.
El aceite rojo cubre la cuajada; la pasta aporta cada gramo de sal.
La grasa molida se derrite en la pasta y lleva el chile más lejos.
El aceite de chile cubre cada cubo; la cuajada es textura, la pasta es el plato.
Fritos en el mismo aceite, doran al mismo ritmo. Un solo paso aromático.
El aliáceo verde y crudo al final es lo único fresco en el tazón.
Dos fermentos de soya, uno salado y otro fermentado. Sichuan usa ambos a propósito.
La carne frita en abundante aceite es una esponja para el aceite de chile y necesita la sal para sostenerse.
El chile de haba fermentada llena una verdura que es sobre todo estructura.
El haba fermentada y el aceite de chile cubren cada pliegue. Nada más llega ahí.
El ácido maltoso al final despega la pasta del paladar.
Grasa de corral más fermento de corral. Lo silvestre deja de leerse como defecto.
Ambos amargos, ambos semillas fermentadas. Lógica de mole con el chile equivocado.