Yogur
clásicoÁcido sobre ácido, y el lácteo evita que la hoja se sienta resbalosa.
Suculenta, ácida y un poco babosa. Una maleza que se ganó un lugar en los menús de degustación a pura personalidad.
Ácido sobre ácido, y el lácteo evita que la hoja se sienta resbalosa.
Crudo y machacado dentro del yogur, que es donde pertenece.
El ácido de la hoja hace lo que hace el tomatillo, y corta la grasa.
La grasa cubre el mucílago para que la textura deje de anunciarse.
Dos ácidos de verano, uno dulce y uno filoso, en el mismo tazón.
Misma crocancia aguada. La verdolaga aporta la acidez que al pepino le falta.
Ambos verdes y ácidos. Juntos, el guiso nunca necesita lima.
Salmuera y hoja ácida, sin más aderezo que el aceite.
Ácido seco sobre ácido fresco. Instinto anatolio, y se suman.
Grasa tánica contra hoja resbalosa, que es el arreglo de textura.
Ambos salinos y resbalosos. Funciona como mignonette que se puede masticar.
Resina de enebro sobre una suculenta salina. Una ensalada que se bebe como martini.