Mantequilla
clásicoBañado en su grasa, no frito. La grasa es el único seguro contra la sequedad.
El pescado blanco caro que se comporta como un bistec. Un minuto de más y tienes algodón.
Bañado en su grasa, no frito. La grasa es el único seguro contra la sequedad.
Primavera con primavera, y el hongo es lo único ruidoso en el plato.
La carne dulce y densa se aplana rápido. El ácido mantiene los bordes vivos.
Los sólidos lácteos tostados suplen la grasa que le falta al filete.
Ambos dulces, ambos de primavera. Ninguno necesita adornos.
Amargor verde bajo un pescado que tiende a dulce y limpio.
El líquido de cocción se reduce hasta ser salsa, sin agregar nada.
El roble y las lías repiten la mantequilla en vez de pelear con ella.
La salmuera atraviesa un filete sin nota de sal propia.
Una costra de rábano picante cuece la superficie al vapor mientras la sartén sella abajo.
La carne densa retiene el aroma; nada en el fletán compite.
Molida en costra, sus pirazinas hacen que un pescado simple sepa a tostado.
Amargor herbáceo donde irían las hierbas. El fletán es lo bastante limpio para dejarlo ver.