Rúcula
clásicoHoja picante, carne salada, aceite para unirlas. Nada más entra en el plato.
Carne de res secada al aire hasta ser sobre todo sabor. Tan magra que necesita aceite para contar como cena.
Hoja picante, carne salada, aceite para unirlas. Nada más entra en el plato.
La bresaola no tiene grasa propia. El aceite es la mitad que le falta, no un adorno.
Dos cosas secas y cargadas de glutamato, laminadas juntas se leen como un solo ingrediente.
La sal sin ácido se apaga rápido. El jugo va en la mesa, no antes.
La cura ya es picante. Moler pimienta fresca devuelve la mitad volátil.
Azúcar contra sal de cura, más semillas para masticar donde la carne no da nada.
La crema es la grasa que a la res le falta; la cuajada se rompe donde la carne se corta.
Fruta astringente y dulce sobre carne curada hace el trabajo que haría un vino tánico.
Ya está en la cura. Se aplasta una baya sobre el plato y todo se resuelve.
Ácido aceitoso y filoso sobre carne magra y curada. Funciona porque nada se le interpone.
Ambos secos, sabrosos y tánicos en el final. Se espolvorea, no se ahoga.