Huevo
clásicoGrasa y azufre atenúan el amargor mejor que cualquier cantidad de azúcar.
Sálalo, exprímelo, maldícelo, y sigue siendo lo más amargo que comerás este año.
Grasa y azufre atenúan el amargor mejor que cualquier cantidad de azúcar.
Fermento salado se encuentra con la quinina; ninguno cede, y ese es el plato.
La grasa cubre la lengua primero, así que el amargor llega tarde y más suave.
El azufre es lo bastante fuerte para discutirle. Nada suave puede.
Grasa de lactona y un poco de azúcar vuelven el amargor legible en vez de hostil.
Dos amargores, uno terroso, uno afilado; la mezcla se lee como medicina, y funciona.
La sal marina concentrada es el contrapeso más rápido de la despensa.
Una cucharada de azúcar sin refinar, no para endulzar sino para suavizar el filo.
Dos amargores cercanos a la quinina, apilados; el melón amargo le gana en amargor al aperitivo.
El amargor de tueste y el amargor vegetal son receptores distintos. Ambos se activan.