Caldo de pollo
clásicoEl melón no tiene sabor propio, así que el caldo es todo el plato.
Se cocina hasta volverse vidrio translúcido y sabe a lo que lo acompañe. Puro medio, sin mensaje.
El melón no tiene sabor propio, así que el caldo es todo el plato.
La sal curada le da a una calabaza insípida su único sabor; dos lascas bastan.
La sal marina concentrada se empapa directo en la pulpa translúcida.
Calidez en una sopa que, si no, sería refrescante hasta la nada.
El guanilato del agua de remojo es a lo que en verdad sabe el melón.
El calor mohoso es la nota alta tradicional sobre un caldo claro e insípido.
Una nota verde al final, porque no está pasando nada más.
Confitado en tiras translúcidas; absorbe el almíbar como el vidrio absorbe la luz.
Una hoja herbácea y avainillada infundida en el almíbar convierte una calabaza insípida en postre.