Azúcar de palma
clásicoFrito hasta hacerse lámina, y luego laqueado. El azúcar se asienta encima como vidrio.
Un ladrillo de soya tejido por moho. Fríelo hasta que quede quebradizo o no sabe absolutamente a nada.
Frito hasta hacerse lámina, y luego laqueado. El azúcar se asienta encima como vidrio.
Dos leguminosas tostadas; la salsa y el bloque comparten las mismas pirazinas.
La proteína magra necesita grasa, y el coco trae el dulzor que le falta al moho.
El moho se lee plano sin picor. El chile es la corrección habitual, pero el bacem usa azúcar de palma en su lugar.
El ácido al final levanta la terrosidad del fondo del plato.
Marina antes de freír: el bloque poroso lo absorbe de lado a lado.
Fruta agria contra un moho sabroso, como el vinagre funciona en el hígado.
Humo sobre una proteína magra se lee como curado; ese es el truco del tempeh-tocino.
Azúcar más humo más sal es una imitación de tocino que el moho sí puede sostener.
Un bloque frito de moho no tiene humedad. La pasta cruda devuelve lo húmedo y el picor.
Dos mohos de soya apilados. El azúcar del koji llena el hueco que deja el rhizopus.
Ambos saben a mucho tiempo en un cuarto tibio. El ajo aporta el dulzor.
Semilla fermentada sobre semilla fermentada; tuesta ambas y convergen exactamente.