Aceite de sésamo
clásicoMarchitada justo al final de la cocción, la grasa tostada es lo único que en verdad necesita.
Hojas oscuras en forma de cuchara, apretadas en roseta, suaves para comer crudas y tiernas al punto de marchitarse en segundos.
Marchitada justo al final de la cocción, la grasa tostada es lo único que en verdad necesita.
Treinta segundos en aceite caliente bastan; una hoja tan tierna se deshace si se cocina más.
Sal y sabor contra un verde suave con casi nada de amargor que equilibrar.
La calidez realza una hoja que sola sabe un poco plana.
Cocida brevemente en un caldo ligero, la hoja gana el sabor que no tiene cruda.
Profundidad de hongo seco contra una hoja mineral y tierna que no aporta ninguna propia.
Grasa y humo contra una hoja tan suave que desaparecería sin ellos.
Cruda y aliñada simple, aguanta junto a la tiza láctica igual que la espinaca en una ensalada occidental.
Sal de koji sobre una hoja muy suave y tierna, un glaseado hecho para un verde casi sin carácter propio.