Ginebra
clásicoEl alcohol extrae el tanino y se lleva con él la nota de almendra del hueso.
Una ciruela que te odia. Tan astringente que te seca la boca, por eso solo sirve para la ginebra y nada más.
El alcohol extrae el tanino y se lleva con él la nota de almendra del hueso.
Nada de esta fruta es comestible sin él. Acá el azúcar es un solvente, no un endulzante.
El hueso ya está lleno de benzaldehído; agregar más solo lo hace audible.
Lógica de seto: pectina y azúcar de la manzana, tanino y color de la endrina. Ninguna funciona sola.
Un solvente más limpio que la ginebra, así que la nota de ciruela pasa en vez del enebro.
Tanino y ácido contra hierro; una jalea de endrina supera a la grosella roja sobre carne de caza.
La astringencia friega la grasa; la endrina hace lo que haría un vinagre de sidra, pero sabe a fruta.
Mismo seto, misma resina. Por eso la ginebra de endrina sabe coherente y no a infusión.
Sal azul y un tanino que seca la boca; la grasa del queso es lo único que lo sobrevive.
Dos taninos de acuerdo; el ácido de la fruta rescata al cacao de saber polvoso.
Fruta oscura y astringente contra grasa derretida; más filosa y menos dulce que la cereza.
Malta tostada y tanino de seto; la cerveza aporta el dulzor que la fruta se niega a dar.