Lima
comúnLa pulpa tiene azúcar y casi nada de ácido, así que necesita cítrico más que el lichi.
Un lichi peludo con menos que decir. La cáscara es toda la personalidad; la pulpa es apenas educada.
La pulpa tiene azúcar y casi nada de ácido, así que necesita cítrico más que el lichi.
La leche salada le da a una fruta acuosa grasa y un piso salado en la misma cucharada.
El caramelo sin refinar aporta el fondo grave que un dulzor tan agudo y delgado nunca tiene.
Ácido ruidoso junto a perfume callado; el rambután se siente como textura, y eso es honesto.
El mentol frío afila una fruta floral y blanda sin sumar nada que compita.
El citral es seco y duro donde la pulpa es húmeda y vaga. Ese contraste es el plato.
Un poco de picor en el jarabe evita que una fruta tan suave desaparezca del plato.
Ahuecado y relleno de marisco picado: dulce dentro de dulce, con la sal manteniéndolos separados.
Los terpenos del enebro se enganchan a la tenue nota floral y por fin la hacen audible.
Fermento láctico bajo perfume suave; el queso aporta todo lo que la fruta se niega a dar.