Arroz
clásicoLa amilasa convierte el almidón en azúcar sin calor y sin ningún endulzante añadido.
El moho que inventó el miso, el sake y la salsa de soya, y ahora se pasa los fines de semana curando bistecs.
La amilasa convierte el almidón en azúcar sin calor y sin ningún endulzante añadido.
El moho sacarifica, la levadura fermenta. Dos organismos, un solo líquido.
El mismo moho, más tiempo, más sal. Uno es el ancestro del otro.
Shio koji: una pasta líquida que sazona y ablanda en las mismas doce horas.
La proteasa rompe la proteína superficial, así que la piel dora más rápido y más oscuro.
Enterrado en koji toda la noche, el pepino crudo se vuelve dulce y algo traslúcido.
Un curado de 48 horas en koji hace lo que a la maduración en seco le toma cuarenta días.
Cultivo sobre cultivo: los azúcares del moho se leen como maíz dulce contra lo agrio.
Dos fuentes de enzimas y ésteres tropicales compartidos; el curado sabe a la fruta.
Ambos empujan fuerte el acetato de isoamilo. El moho huele exactamente a la fruta.
Las notas de jazmín del koji sobre manteca de cacao se leen como un dulce de leche carísimo.
Ambos construidos por fermentación sobre azúcar; el koji aporta el umami que el vino nunca tiene.
Dos fermentos silvestres; el koji le agrega glutamato a una bebida que no tiene ninguno.