Queso feta
clásicoSalmuera y salmuera, uno sólido. Entre ellos no hace falta sal.
Con forma de almendra, curada en vino, con un leve toque a vinagre. La razón por la que una ensalada griega no necesita aderezo.
Salmuera y salmuera, uno sólido. Entre ellos no hace falta sal.
El carvacrol seco es lo bastante punzante para atravesar una fruta curada en vino.
La aceituna aporta la sal que el tomate ha estado pidiendo todo el verano.
Misma fruta, prensada en vez de curada. El aceite rehidrata lo que el curado se llevó.
Agua y crocancia contra sal aceitosa. La mitad de la ensalada griega es dilución.
Las notas de curado en vino se leen como un adobo en el que la carne ya llevaba rato.
El mordisco sulfuroso contra la fruta avinagrada; ambos necesitan el aceite para suavizarse.
El curado ya es ácido: el cítrico agrega la mitad aromática que le falta.
Ambos agrios, ambos salados. El pan está ahí para recoger el aceite y la salmuera.
El cítrico dulce contra el curado en vinagre es la respuesta griega al plato español.
Fruta morada y vinosa más cacao: el mismo eje que chocolate y cereza deshidratada.
Ésteres vinosos y afrutados compartidos; la salmuera vuelve la frambuesa punzante en vez de dulce.