Aceite de chile
clásicoEl picor y la grasa son lo único que logra que una raíz con sabor a pescado de verdad llegue a la mesa.
Huele a mercado de pescado antes de saber a otra cosa. En Sichuan sirven la raíz fría y aliñada, y te retan a terminar el plato.
El picor y la grasa son lo único que logra que una raíz con sabor a pescado de verdad llegue a la mesa.
Un aderezo frío y agudo es el tratamiento estándar; el ácido hace casi todo el trabajo contra el fermento.
Azufre crudo contra un picor crudo de pescado; los dos fermentos, de algún modo, se leen como un solo plato.
El hormigueo adormecedor distrae de un sabor que algunos comensales nunca logran superar.
La sal aterriza una raíz que, de otro modo, sabe como si se hubiera escapado del mostrador de mariscos.
Machacado y esparcido sobre la raíz aderezada en frío, la grasa y el crujido suavizan bastante el sabor a pescado.
Dos hierbas que dividen opiniones, juntas: si puedes con una, casi siempre puedes con las dos.
En vez de pelear contra el sabor a pescado, se inclina hacia él, y el maridaje se lee coherente y no raro.
Fermento contra fermento, lácteo de corral y una raíz con aroma a pescado, una idea que ningún menú degustación ha servido todavía.